El regreso del vinilo: lo bueno nunca muere. | Cronicas

Las modas, esa actitud en masa indescriptible, en donde solo se necesita que una persona inicie con algo lo suficientemente llamativo, nuevo,...

El regreso del vinilo: lo bueno nunca muere.
Las modas, esa actitud en masa indescriptible, en donde solo se necesita que una persona inicie con algo lo suficientemente llamativo, nuevo, original o distinto que lo caracterice, para que sea adoptado una gran mayoría de personas. Parte del concepto es que eventualmente, algunas modas pasan y queda atrás, es simplemente algo que estalla como pólvora en un momento, ilumina todo por unos segundos y luego desaparece. Pero, cada vez es más evidente que elementos que una generación abandona, otra termina redescubriéndolo. Lo vemos constantemente en la ropa, la decoración, la fotografía y hasta en los videojuegos. Vivimos una época donde lo retro está recuperando protagonismo y donde muchas personas están comenzando a valorar nuevamente experiencias que parecían haber quedado atrás para siempre. Quizás porque, al final, lo bueno no muere; simplemente espera el momento adecuado para regresar. La música no ha sido la excepción, durante años se pensó que el vinilo estaba condenado a desaparecer. Primero llegaron los casettes , los cuales todavía tengo un par de colección, después los CD, más tarde las descargas digitales con el .mp3 y finalmente las plataformas de streaming, capaces de poner millones de canciones al alcance de cualquier persona en cuestión de segundos. Parecía imposible que un formato creado hace más de un siglo pudiera sobrevivir a semejante evolución tecnológica. Sin embargo, ocurrió algo inesperado, mientras la industria avanzaba hacia una experiencia cada vez más digital, rápida e inmediata, una parte del público comenzó a buscar justamente lo contrario. El vinilo dejó de ser únicamente un formato para escuchar música y se convirtió nuevamente en una experiencia completa, algo que poseer, algo que se paga una vez, y la única manera de perderlo, es el daño físico del mismo. Un nuevo mercado en donde las tornamesas, vinilos y más han tenido que evolucionar en diseños nuevos y atractivos, y música que originalmente nació para estar en formato digital, ahora es plasmada también en formato físico. Escuchar un disco de vinilo implica dedicar tiempo, no se trata de reproducir una canción aislada y pasar a la siguiente. Se trata de elegir un álbum, observar su portada, sacar el disco de su funda, colocarlo en la tornamesa y disfrutar la obra como fue concebida por el artista, es una experiencia mucho más consciente y menos acelerada que la que ofrecen las plataformas digitales. Quizá por eso el fenómeno resulta tan interesante, muchos de quienes hoy compran vinilos ni siquiera crecieron utilizándolos. No están buscando revivir recuerdos de infancia ni regresar a una época que conocieron, están descubriendo algo que para ellos es completamente nuevo, en un mundo donde casi todo, existe únicamente en formato digital, el tener algo físico vuelve a sentirse especial, algo que tocar, que no es sólo una pantalla. También existe un componente artístico que ha contribuido al renacimiento del formato, las portadas de los discos, los encartes, las fotografías y los créditos recuperan importancia cuando la música deja de ser un simple archivo almacenado en un teléfono. El álbum vuelve a ser una obra completa y no únicamente una colección de canciones dispersas dentro de una lista de reproducción. Por supuesto, el vinilo no es perfecto, no es el formato más cómodo para portar, tampoco el más económico ni el más práctico para el día a día. Nadie espera que vuelva a desplazar al streaming como principal forma de consumo musical, pero tampoco necesita hacerlo, su crecimiento demuestra que la tecnología no siempre elimina lo que vino antes, en ocasiones simplemente redefine su propósito y encuentra un nuevo espacio. Mientras las plataformas digitales ofrecen comodidad y acceso inmediato, el vinilo ofrece una conexión diferente con la música, no compiten necesariamente entre sí; responden a necesidades distintas. Uno privilegia la velocidad y la conveniencia, el otro invita a detenerse, escuchar y disfrutar. El regreso del vinilo es mucho más que una tendencia musical, es una muestra de que las personas siguen valorando las experiencias auténticas, tangibles y duraderas, en una sociedad donde todo parece diseñado para consumirse rápidamente, el éxito de un formato nacido hace más de cien años nos recuerda algo muy simple: algunas cosas trascienden las modas porque ofrecen algo que la tecnología por sí sola no puede reemplazar. Porque las tendencias cambian, los formatos evolucionan y las industrias se transforman, pero cuando algo logra conectar genuinamente con las personas, rara vez desaparece por completo, el vinilo es prueba de ello y su regreso nos recuerda que, efectivamente, lo bueno nunca muere .

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