Proyecto 23.702: la ley que encendió la alarma en la música costarricense

Pocas veces la industria musical costarricense ha mostrado un frente tan unido como frente al expediente legislativo 23.702 , llamado “Alivio de Costos a Establecimiento...

Proyecto 23.702: la ley que encendió la alarma en la música costarricense
Pocas veces la industria musical costarricense ha mostrado un frente tan unido como frente al expediente legislativo 23.702 , llamado “Alivio de Costos a Establecimientos Comerciales” . En papel, el proyecto plantea reducir cargas económicas a comercios. Pero en la práctica, para músicos, autores, intérpretes y productores, representa otra cosa: quitarle valor económico a la música como trabajo. ¿Qué propone exactamente? Actualmente, negocios que utilizan música públicamente —bares, restaurantes, hoteles, tiendas, gimnasios, comercios y otros espacios— pagan licencias por comunicación pública de obras musicales. Ese dinero se distribuye, mediante entidades de gestión colectiva, a: Compositores Autores Intérpretes Ejecutantes Productores fonográficos Es decir: a quienes crean la música que esos negocios usan para ambientar y enriquecer su experiencia comercial . El proyecto 23.702 propone eximir o reducir ampliamente ese pago para gran parte de establecimientos comerciales . ¿Por qué hay rechazo? La oposición de organizaciones como ACAM, AIE y Fonotica ha sido contundente porque consideran que: la música no es decoración gratuita; es propiedad intelectual y trabajo remunerable. Sus argumentos principales: Debilita ingresos de creadores nacionales Afecta derechos patrimoniales reconocidos por ley Precariza aún más la vida económica del sector artístico Podría generar conflictos constitucionales según criterios legales citados por el gremio No existe evidencia sólida de que realmente alivie costos de forma significativa a pymes Lo que realmente se discute Este proyecto abrió una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Costa Rica entiende la cultura como industria… o solo como entretenimiento? Porque si un comercio obtiene valor usando música —creando ambiente, permanencia de clientes o identidad de marca— entonces esa música tiene un valor económico real. Y quien la creó también. El rechazo gremial no es únicamente contra una ley. Es un recordatorio: sin artistas, no hay industria cultural que defender.